CAPÍTULO II - FlLOHEBRAÍSMO DE KAROL WOJTYLA EN SU INFANCIA
Se consignan en la biografía de Wojtyla hechos significativos que delatan su
filiación, por lo menos "adoptiva" (en tanto no se demuestre lo contrario)
respecto de los judíos. Se relata cómo su madre, siendo él un niño "le leía la
Biblia", "juntos leían las Escrituras"(17). ¿Hay algo extraño en este hecho?
Considerado dentro del contexto, y aún fuera de él, se puede responder:
evidentemente. A los niños católicos en los años de infancia de Wojtyla no se
les leía la Biblia, conjunto de los dos Testamentos. Lo que de manera especial,
aunque tuvieran una Biblia, leían los católicos a menos que fueran estudiosos
de la materia, eran los libros del Nuevo Testamento, en particular, los
Evangelios. El sentido de toda la Escritura y partes esenciales del Antiguo
Testamento lo conocían los fieles a través del Magisterio de la Iglesia, de la
Catequesis y cursos de Historia Sagrada, pero no era común que a un niño se
le leyese la Biblia en su contexto total. ¿Habría alguna razón por la cual la
madre de Karol le leyera la Biblia, las Escrituras?... Porque no es hasta en
estos últimos años que la "iglesia" del postconcilio ha venido insistiendo en la
indiferenciación de los dos Testamentos, llamándolos "Escrituras" a
semejanza del tiempo en que los judíos enseñaban públicamente las suyas. Lo
de que el niño Karol leía o leían las Escrituras es una invitación a que los
católicos se pongan a leerles el Antiguo Testamento (que es uno sólo con el
Nuevo pues ya no se discierne a Jesucristo), a los niños, para que acepten la
nueva mentalidad. ¿Había en su familia un origen por el que hubiera esta
predilección, y no sólo por los Evangelios y siguientes, como correspondería a
una lectura católica de la Biblia en aquel entonces, para un niño?...
Pero reproduzcamos la parte donde en el capítulo I de "Su Santidad" se
resumen como introducción a las tendencias filohebraicas de Karol Joseph
Wojtyla sus relaciones desde la infancia con judíos. Relaciones amistosas y
preferentes. Podemos hacer notar, ¿es que siendo un católico el niño Karol
no tenía otra clase de amigos que nombrar?, ¿por qué la insistencia en las
amistades con judíos? Veamos:
«Uno de sus mejores amigos y vecinos era Jerzy (Jurek) Klugar, el hijo del
Presidente de la comunidad judía de Wadowice, (Ciudad natal de Wojtyla).
También era amigo de Regina (Ginka) Beer, una niña judía por quien sentía
mucho cariño. Antes se ha hecho notar que muchos de los condiscípulos en la
escuela, eran judíos(18).
La comunidad judía de Wadowice, -se dice- estaba muy bien organizada, y
se había desarrollado rápidamente después de 1819, cuando el emperador
Francisco I de Austria abolió las antiguas leyes que prohibían a los judíos
establecerse libremente en las áreas urbanas. Desde 1830 había rabino y
sinagoga en Wadowice... Karol creció en una atmósfera donde judíos y
católicos se asociaban con relativa facilidad. Aunque Karol conocía bien a los
judíos ortodoxos, que se distinguían por sus bucles y sus gabardinas negras, él
solo tenía amistad y trato cotidiano con aquellos judíos liberales que se sentían
más cómodos con la sociedad polaca.
El dueño del apartamento donde vivía la familia Wojtyla era un judío
llamado Chaim Balamuth, quien tenía un almacén de vidrios y cristalería. Él
era un adinerado hombre de negocios... Desde los tiempos del apóstol San
Pedro, ningún pontífice romano había tenido en su infancia un contacto tan
cercano con la vida judía»...
Aquí hay que hacer un comentario. ¿Qué quieren decir? ¿Que ese contacto
constituye un privilegio para Wojtyla?, ¿por qué meter aquí "al apóstol
Pedro"?... Ciertamente San Pedro, primer Pontífice, tuvo que tener contactos, y
no solo esto, sino trato normal y cotidiano con judíos, puesto que era uno de
ellos. Con la vida judía y el culto judío y todo lo demás. Pero en cuanto Simón
se convirtió a Cristo y su nombre le fue cambiado por el de "Cefas", -piedra-,
Petrus en latín, su contacto con los judíos fue ya sólo con el afán de
convertirlos a Cristo. Así consta en la Sagrada Escritura, en los Hechos de los
Apóstoles y en particular en las dos Cartas o Epístolas de San Pedro, en las
que el Apóstol invita a los judíos a la conversión, dirige y exhorta a la
fidelidad a los judíos conversos a Cristo, recordándoles que "para ellos,
principalmente, era la promesa". Recordemos sólo un pasaje donde San Pedro
predica fuertemente a los judíos instándoles a convertirse. Dice:
"Varones israelitas, escuchad estas palabras: Jesús de Nazareth, varón
probado por Dios ante vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios
hizo por Él en medio de vosotros, como vosotros mismos, sabéis, a éste,
entregado según los designios de la presciencia de Dios, le alzasteis en la cruz
y le disteis muerte por manos de los gentiles. Pero Dios, rotas las ataduras de
la muerte, le resucitó, por cuanto no era posible que fuera dominado por ella,
pues David dice de Él..." Y aquí recuerda San Pedro a los judíos las profecías
completas de David sobre la resurrección y el reinado del Mesías. Y termina
diciendo: "Tenga, pues, por cierto toda la casa de Israel que Dios le ha hecho
Señor y Cristo a este Jesús, a quien vosotros habéis crucificado". (Hechos de
los Apóstoles, 2, 22 y sig.). Y también por las razones expuestas les insta a
creer en Cristo: "Arrepentíos y bautizaos en el nombre de Jesucristo para
remisión de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Pues para
vosotros es esta promesa, y para vuestros hijos, y para todos los de lejos,
cuantos llamare el Señor..." (Hechos, 2, 38, 39).
Así que si los autores de "Su Santidad" insidiosamente quieren hacer de
Simón, después Pedro, un "amiguito" de los judíos, incondicional, porque
como judío trató con judíos de niño, el truco no les sale bien ante la gente
capaz de descubrir sus ardides. Si se conoce un poco la historia, y la Biblia, la
Escritura, de verdad, se estará consciente de que los judíos tramaron las
primeras persecuciones a los cristianos, por lo que éstos huyeron de Jerusalén
-judíos conversos la mayor parte- y a éstos, desterrados o voluntariamente
dispersos, dirige el Apóstol San Pedro sobre todo su segunda Epístola.
También consta en la Historia que no contentos los judíos con la persecución
desatada por ellos en el año 36, fomentaron durante los tres primeros siglos las
persecuciones por parte de los emperadores romanos. Fue una de las causas
principales del "holocausto" -ese sí-, de los mártires, (¿o no hay en toda la
historia de la humanidad más "holocausto" que el que con cifras exageradas
tienen como caballo de batalla los judíos, como víctimas de los nazis?).
CONTINUARÁ...
(17) Su Santidad, págs. 30-31. 18.Ibid., págs. 40-41.
(18) Ibid., págs. 40-41.