Re: CAMINO DE PERFECCIÓN - Santa Teresa de Jesús
Publié : mer. 08 sept. 2021 13:25
CAPITULO XI
Prosigue en la mortificación, y dice la que se ha de adquirir en las enfermedades.
1. Cosa imperfetísima me parece, hermanas mías, este quejarnos siempre con livianos males; si podéis sufrirlo, no lo hagáis. Cuando es grave el mal, él mesmo se queja: es otro quejido, y luego se parece. Mirad que sois pocas,
y si una tiene esta costumbre, es para traer fatigadas a todas si os tenéis amor y caridad: sino que la que estuviere de mal, que sea de veras mal, lo diga y tome lo necesario; que si perdéis el amor propio, sentiréis tanto cualquier regalo, que no hayáis miedo que lo toméis sin necesidad ni os quejéis sin causa; cuando la haya, sería muy bueno decirla, y mejor mucho que tomarle sin ella, y muy
malo si no se apiadasen; mas deso a buen seguro que adonde hay oración y caridad, y tan pocas, que os veréis unas a otras la necesidad que nunca falte el regalo ni el cuidado de curarnos, Mas unas flaquezas y malecillos de mujeres, olvidaos de quejarlas, que algunas veces pone
el demonio imaginación de estos dolores; quítanse, y pónense, si no se pierde la costumbre de decirlo y quejaros
del todo, sino fuere a Dios, nunca acabaréis.
2. Pongo tanto en esto, porque tengo para mí que
importa, y que es una cosa que tiene muy relajados los monasterios;
y este cuerpo tiene una falta, que mientras
más le regalan, más necesidades descubre. Es cosa extraña
lo que quiere ser regalado, y como tiene algún buen
color, por poca que sea la necesidad, engaña a la pobre
del alma para que no medre.
Acordaos qué de pobres enfermos habrá que no tengan
a quien se quejar; pues pobres y regaladas, no lleva camino. Acordaos también de muchas casadas (yo sé que
las hay) y personas de suerte que con graves males, por no dar enfado a sus maridos no se osan quejar, y con
grandes trabajos; pues pecadora de mí, sé que no venimos aquí a ser más regaladas que ellas. ¡Oh, que estáis
libres de grandes trabajos del mundo! Sabed sufrir un poquito por amor de Dios, sin que lo sepan todos.
Pues es una mujer mal casada, y porque no lo sepa su marido no
lo dice, ni se queja, pasa mucha mala ventura sin descansar con nadie, ¿y no pasaremos algo entre Dios y nosotras de los males que nos da por nuestros pecados? Cuanto más que es nonada lo que se aplaca el mal.
3. En todo esto que he dicho, no trato de males recios cuando hay calentura mucha, aunque pido que haya
moderación y sufrimiento siempre, sino unos malecillos que se pueden pasar en pie, sin que matemos a todos con
ellos. ¿Mas qué fuera si esto se hubiera de ver fuera desta casa? ¿Qué dijeran todas las monjas de mí? Y quede
buena gana, si alguna se enmendara, lo sufriera yo; porque por una que haya desta suerte, viene la cosa a términos, que por la mayor parte no creen a ninguna por graves males que tenga. Acordémonos de nuestros santos Padres pasados ermitaños, cuya vida pretendemos
imitar; ¿qué pasarían de dolores, y qué a solas, y qué de fríos, y hambre, y sol, y calor, sin tener a quien se quejar sino a Dios? ¿Pensáis que eran de hierro? Pues tan de carne eran como nosotras.
Y creed, hijas, que en comenzando a vencer estos corpezuelos, no nos cansan tanto;
hartas habrá que miren lo que habéis menester; descuidaos de vosotras
si no fuere a necesidad conocida. Si no nos determinamos a tragar
de una vez la muerte y la falta de salud, nunca haremos
nada: procurad de no tenerla, y dejaros todas en Dios,
venga lo que viniere (1). ¿Qué va en que muramos? ¿De
cuantas veces nos ha burlado el cuerpo, no burlaríamos
alguna vez del? Y creed, que esta determinación importa
más de lo que podemos entender. Porque de muchas veces,
que poco a poco lo vamos haciendo con el favor del Señor,
quedaremos señoras del. Pues vencer un tal enemigo es gran
negocio para pasar en la batalla desta vida: hágalo el Señor como puede.
Bien creo que no entiende la ganancia sino quien ya goza de la victoria,
que es tan grande, a lo que creo, que nadie sentirá pasar trabajo por
quedar en este sosiego y señorío.
CONTINUARÁ...
(1) Reprende el demasiado cuidado de la salud, que en los males graves ya ha dicho que se tenga cuenta con ella.