Re: CAMINO DE PERFECCIÓN - Santa Teresa de Jesús
Publié : lun. 25 oct. 2021 9:48
4. Ayuda mucho traer consideración de lo mucho que se gana por
todas vías y cómo nunca -bien mirado- nunca nos culpan sin
culpas, que siempre andamos llenas de ellas, pues cae siete veces
al día el justo, y sería mentira decir no tenemos pecado. Así que,
aunque no sea en lo mismo que nos culpan, nunca estamos sin
culpa del todo, como lo estaba el buen Jesús.
5. ¡Oh Señor mío!, cuando pienso por qué de maneras padecisteis y
cómo por ninguna lo merecíais, no sé qué me diga de mí, ni dónde
tuve el seso cuando no deseaba padecer, ni adónde estoy cuando
me disculpo. Ya sabéis Vos, Bien mío, que si tengo algún bien, que
no es dado por otras manos sino por las vuestras. Pues ¿qué os va,
Señor, más en dar mucho que poco? Si es por no lo merecer yo,
tampoco merecía las mercedes que me habéis hecho. ¿Es posible
que he yo de querer que sienta nadie bien de cosa tan mala,
habiendo dicho tantos males de Vos, que sois bien sobre todos los
bienes? No se sufre, no se sufre, Dios mío -ni querría yo lo
sufrieseis Vos- que haya en vuestra sierva cosa que no contente a
vuestros ojos. Pues mirad, Señor, que los míos están ciegos y se
contentan de muy poco. Dadme Vos luz y haced que con verdad
desee que todos me aborrezcan, pues tantas veces os he dejado a
Vos, amándome con tanta fidelidad.
6. ¿Qué es esto, mi Dios? ¿Qué pensamos sacar de contentar a las
criaturas? ¿Qué nos va en ser muy culpadas de todas ellas, si
delante del Señor estamos sin culpa? ¡Oh hermanas mías, que
nunca acabamos de entender esta verdad, y así nunca acabamos
de estar perfectas, si mucho no la andamos considerando y
pensando qué es lo que es y qué es lo que no es!
Pues cuando no hubiese otra ganancia sino la confusión que le
quedará a la persona que os hubiere culpado de ver que vos sin
ella os dejáis condenar, es grandísimo. Más levanta una cosa de
éstas a las veces el alma que diez sermones. Pues todas hemos de
procurar de ser predicadoras de obras, pues el Apóstol y nuestra
inhabilidad nos quita que lo seamos en las palabras.
7. Nunca penséis ha de estar secreto el mal o el bien que hiciereis,
por encerradas que estéis. Y ¿pensáis que aunque vos, hija, no os
disculpéis, ha de faltar quien torne de vos? Mirad cómo respondió el
Señor por la Magdalena en casa del Fariseo y cuando su hermana
la culpaba. No os llevará por el rigor que a sí, que ya al tiempo que
tuvo un ladrón que tornase por El, estaba en la cruz; así que Su
Majestad moverá a quien torne por vosotras, y cuando no, no será
menester. Esto yo lo he visto y es así, aunque no querría se os
acordase, sino que os holgaseis de quedar culpadas, y el provecho
que veréis en vuestra alma, el tiempo os doy por testigo. Porque se
comienza a ganar libertad y no se da más que digan mal que bien,
antes parece es negocio ajeno. Y es como cuando están hablando
dos personas, y como no es con nosotras mismas, estamos
descuidadas de la respuesta. Así es acá: con la costumbre que está
hecha de que no hemos de responder, no parece hablan con
nosotras.
Parecerá esto imposible a los que somos muy sentidos y poco
mortificados. A los principios dificultoso es; mas yo sé que se puede
alcanzar esta libertad y negación y desasimiento de nosotros
mismos con el favor del Señor.
CONTINUARÁ...